jueves, 18 de febrero de 2010

Veneno.


La luna y mi suerte, rompieron el encanto. Perdí mi sueño en la noche que el ángel se hizo diablo. Un par de ojos negros te pueden robar la ilusión, y no hay cura ni remedio que te haga ver mejor. En un rincón de las sierras donde arden las estrllas, dejé mi herida abierta en un valle de penas. Casi sin darte cuenta se te puede enfermar el corazón, cuando uno menos lo espera, el veneno ya está en tus venas.